BAILANDO TÍBIRI-TÁBARA

Al Juguete le cayeron entre ocho morochos.

Silbando por el callejón, como silba el chanfle cuando acaba el contrato, iban ellos de chulos.

Le sacaron de su chabola arrastrando como a un chuzmeta sin preguntarle el nombre.

¡Que de dónde tú eres! – le preguntó uno

¡De chuchiñi! – gritaba el pobre, pero a nadie le importó dónde estaba eso

Se le salió una babucha y vio cómo caía a la acequia y se la llevaba la agua pal bajo.

 

El Juguete era un chavo legal; todo el día bebido, pero no le hacía daño a nadie.

No chambeaba. No robaba. Pedía en la esquina, sólo pedía

Todos le daban. “Vas que chutas”, le gritaban porque hacía buenas monedas

El chapero le daba unos chavos, la esposa del chafirete también

El  camello y el chichifo que iba de machito (pero le chirriaba)

La charruca, la negra, la marchita y los cholitos. Todos le daban.

 

¡Chucha!, exclamó el chómpiras cuando le encontró muerto en la escalera de cemento.

Vino toda la gallada a verle el día del funeral. Se juntaron todos y nadie sabía nada

“Le comía la color al morocho del ocho”

“Chambeaba con el camello y le sisaba”

“Vio al chichifo acaramelado con el chafirete y lo acallaron”

“Nos vio a todos pasar. Nos tendía la mano y sólo le dábamos monedas”

“Se murió de soledad, se murió de solito que estaba”

“Cuando llovía cantaba, ¿le oyó alguno alguna vez? ¡Qué rete bonito que cantaba!”

“Era un chilango, más feo que un pie y ni se le entendía lo que rumiaba ¡Chocheaba!”

“Bailaba tíbiri-tábara si no le dabas monedas y luego te perseguía a piedrazos”

“Pobre Juguete…”

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