SAY “HELLO” TO THE AMERICANS

“Aunque camine entre la sombra del valle de la muerte, no temo al mal,

porque soy el mayor bastardo del valle”

– Allen Klein – Agente de los Beatles entre 1967 y 1970 –


¡No!

¡No se puede decir que vives en una gran capital cosmopolita y jurar que la ciudad te ha abierto los brazos sólo porque vivas en una pedanía! No es lo mismo vivir en New York que en Ossining; ni lo mismo vivir en Barcelona sabiendo que no despegas el culo de Arenys de Mar; ni decir que estas hecho un londinense (con un triste acento british) cuando en la vida has salido de Luton ¡Pequeños arribistas! ¡Me dais poca pena!

¿Yo? Yo me desvivo por Madrid y me enloquece la gente que la recorre a diario.

¡Hey tu! ¿Porqué te vistes así? Te miro y me da la impresión que fueras a partirte la cara en cualquier momento con quien no vista de negro ¿Se puede ser skinhead y latino? ¿No has visto al espejo el color de tu ojete? ¿Se puede ser más cutre que tú?

¡Aquí estoy yo! pareces decir con cada paso que das por las calles de Chueca. Es viernes noche y has salido a lucir tus músculos entre las loquitas que ya saben que no serás de ellos. Músculos y sudor mezclados con el aroma de D&G. Vas a paso rápido convencido de tu heterosexualidad aunque dentro de unos minutos vas a tener dos pollas en la boca, de las que te agenciaste por internet ¡Qué falsa es la gente! ¡Cómo nos gusta comer con sentimiento de culpa!

Y así podría seguir con una larga lista de prejuicios que tengo. A todo el mundo le miro de arriba abajo sin entenderles.

No es fácil ser prejuicioso y que nadie se entere. Para eso hay que tener un gran talento y mucha gracia natural para reírse de la gente en su cara y que no se den cuenta de ello.

Un gran sitio para ser prejuicioso es el metro.

“Paco vuelve hoy a España”. Un gran titular por el rabillo del ojo en dirección a la mujer despeinada sentada a mi lado. Bajo el periódico gratuito lleva el ¡Hola! con sus titulares escritos por energúmenos que abusan de adjetivos sacados de cuentos de hadas para describir a gentuza asquerosa.

Escriben: “Dulce espera de la bella cantante en su tercer mes de gestación…” No tendrían huevos de escribir: “Jodida espera de la tarada ésta que se ha vuelto a quedar preñada (la muy zorra)”

Escriben: “Gran retorno a los ruedos del recio matador que contó con la presencia de su talentosa madre entre el público” Cuando podrían escribir (para reírnos un poco): “Espantosa corrida del subnormal éste que se dedica a matar toros con el careto muy en alto y, que en sus ratos libres, se dedica a romperle la cara a periodistas como mosquitos mariquitas pululantes. De la estúpida de su madre no nos apetece decir ni mú”

Escriben: “Hermoso conjunto lució la gran dama del espectáculo en el teatro tal…” Cuando podrían escribir (para mejorar nuestra salud mental): “Horroroso conjunto se metió en el cuerpo la víbora aquella que tiene menos sentido de la elegancia que la tapa del retrete de un bar”

Un prejuicio es el arma que tienen los desadaptados para decir basta de mierda que no entiendo. La ignorancia es el mal mayor de la sociedad, ni siquiera es comparable con el canibalismo el daño que la ignorancia nos puede llegar a hacer. La ignorancia es barata, hablar por hablar también lo es.

Es más fácil que un enfermo como yo hable de sus problemas mentales y te deprima a que alguien escriba algo que te haga sonreír. Eso dicen.

No recuerdo la última vez que escribí algo a mano alzada. Me refiero a la última vez que vi con mis propios ojos las formas que dibujaban los trazos de mi escritura. Ese dibujo que al leerlo dice mi nombre, esas líneas dibujadas que dicen que aquello del papel es una casita en el medio del campo con sus flores y montañas nevadas, esas figuras que me describen lo más hondo de mi psiquis y que no pueden disfrazar lo que soy en realidad. Cojo un bolígrafo y dibujo mi firma. Te diré cómo soy.

Hoy es todo tan frío.

Hay gente a la que la pantalla de un ordenador le dice cómo se siente, cómo vive, qué debe comer, dónde debe renovar el dni, qué película ver para pasar el tiempo, dónde debe buscar el amor de su vida, dónde follar, cómo se debe vestir y peinar, qué sentimientos mostrar, a cuál médico llamar, qué mostrar de tu cuerpo desnudo para gustar, qué parte ocultar para conseguir un trabajo, qué ver en la tele, dónde viajar, cómo escribir una carta electrónica sin sentimientos a quienes quieres, qué noticias ver, cómo reír, dónde llorar, cómo ser feliz, cómo olvidar. Las pantallas de todas las madrugadas del mundo.

Las pantallas y todo su ruido de fondo ¿Cuándo fue la última vez que me sorprendí al no escuchar ruido alguno? Quisiera aprender a no escuchar porque aprendí a amar el ruido. Love is noise. Si no hay ruido hay peligro; si no hay ruido es como que me desconectaran del cable que me une a la tierra. Conozco gente que preferiría perder el tacto y la vista a perder la audición.

Me queda poco para bajarme del metro. Lo sé porque aprendí a escuchar.

¿Qué pasaría si al salir a la superficie encontrases el mundo en pleno cataclismo? ¡Un gran desastre, una gran hecatombe que hiciera pendular los edificios, abrirse la tierra, pandear la superficie de la tierra, volar los coches por los aires! Algo grandioso que me impidiese respirar de inmediato, que me ahogara con mi saliva. Estoy seguro que aprendería a amar la tierra que piso en fracción de segundos. Estoy seguro que pediría de rodillas que todo volviese a estar como estaba: sumido en una gran indiferencia. Los seres humanos necesitamos cada tanto una lección de humildad. Creemos que la información que nos transmiten las pantallas de los monitores nos da alguna clase de súper poder. La información jamás será poder. Jamás.

Tic, tac. Al mundo le queda poco.

He pasado frente a un escaparate y me he quedado congelado viendo mi propia figura fumar un cigarrillo. Sé que me hace daño pero no lo veo porque sólo sé escuchar. La gente pasa por mi lado. El escaparate es de ropa interior masculina y debo parecer un mariquita que anhela tener uno de esos y tener con qué llenarlos ¡Huevos! ¡Todo se limita a tener huevos!

La tienda contigua es de imágenes religiosas. Si no quieres unos Calvin Klein compra una imagen de la virgen con la que adornar la mesita de centro del piso (si eres de esos que no despegan el culo de Sevilla en Semana Santa) Un fin de semana rompiéndote el pecho por la Iglesia y trescientos sesenta y un días con la Iglesia dándote en los huevos por ser maricón. Maricones y cófrades son los únicos personajes que veo entrar a la tienda de imágenes religiosas; sin darse cuenta pasan a ser las strippers de Dios.

¡La gente está tan loca! ¡La gente es tan jodidamente incoherente consigo misma! ¿Hay algo peor que engañarse a sí mismo? Cada uno su propia procesión, su propio infierno individual.

No entiendo porqué no hay conciencia de la labor que tenemos en la tierra. Nuestra misión es ser felices ¿es tan difícil de entender? ¡Debe serlo! “Ser feliz” parece una frase escrita en arameo antiguo porque no la entiende nadie ¿Cuántas veces está la palabra feliz ó felicidad en la Biblia? Yo creo que ninguna. A Dios no le interesa que le vayas a joder con lo feliz que eres. Por el contrario la palabra infierno ó castigo debe estar como ocho millones de veces. La puta Biblia, a estas alturas de mi vida, haciendo que me coma la cabeza.

Yo, por ejemplo, ahora soy muy feliz con mi chaqueta de cuero negro y mis botas de gótico para prepararme un rato de diversión en el concierto de Marilyn Manson. También me he comprado un par de cuchillos afilados para el momento en que abran las puertas del Palacio de deportes y entre la gente corriendo a ocupar posiciones. Yo entraré corriendo con los brazos abiertos empuñando los cuchillos. Seguro me atraparán antes de haber entrado a la cancha pero pediré que me juzgue algún inepto jurado popular de Vigo, ciudad que me suena a paraíso de la injusticia. Dios es grande, pero lo es más para Jacobo Piñeiro ¡Mata a Fraga y vete a Vigo!

Si no fuera por este concierto a mí nunca me pasaría nada. En mi vida no pasa nada de nada. Anoche llovió y se anegaron muchos sitios de Madrid, pero a mí la lluvia no me mojó.

Me meto al metro otra vez de oídas. Me paro en el filo del andén. Se abren las puertas y entro directo a apoyarme contra las puertas contrarias que tengo al frente, de ese modo les observo a todos desde una posición privilegiada.

Abro los ojos, me quito los cascos, los arcos de mis pies se endurecen en los escalones. Piso piedra antigua, las obras del alcalde que nos quería regalar unas Olimpiadas con dinero de nuestro propio bolsillo, hasta encontrarme con las puertas de La Metralleta. Love Discos Metralleta! Deditos mostrarme el secreto de la música, enseñarme qué escuchar… hum, wow, nice! ¿Khaled? ¿Wahrane, Wahrane? ¡Ah! ¡Argelia! Ese país donde Yasmina Khadra dijo que todos se traicionan por las calles. Un país orgulloso de sus costumbres es un encanto de país.

¿Qué significa Cheb? ¿Cantante? ¿Maestro de ceremonias como MC? ¿Sólo se aplica a los cantantes jóvenes?

Me salgo de La Metralleta. Tengo que empezar a usar guantes en las tiendas de discos. Toco tantas cosas a lo largo del día que un día perderé las manos invadidas por alguna gran infección bacterial. La gente es tan sucia. Si usara guantes nadie se daría cuenta que tengo el dedo índice de la mano izquierda permanentemente manchado de sangre, señal inequívoca que me gusta hurgarme la nariz hasta hacerla sangrar. Las obsesiones nos marcan los dedos de las manos.

Siempre que salgo de la tienda de discos lo hago sin darle la espalda como musulmán a su mezquita en señal de respeto a la cultura encerrada en los vinilos. Un día la dictadura de lo vano acabará y volveremos a ser parte de un mundo donde se cultive y premie la inteligencia y la sabiduría; donde no nos engañen diciendo que la cultura es aburrida. Le daremos la espalda a los estúpidos que salen en las pantallas que hablan mal, cantan mal, se burlan de mí, me engañan y me manipulan. Ese día abriremos algún libro con una sonrisa en el rostro porque tendremos menos, pero nos sentiremos más.

El tres de diciembre entraré a toda velocidad al Palacio de Deportes de Madrid con los brazos abiertos.

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