PRINCIPIA MATHEMATICA


No te salgas de los renglones, no te salgas de los márgenes jamás. Yo no sé quién te enseñó a escribir ¿A dónde crees que vas a llegar con esa letra? ¿Hiciste los deberes? ¿Tienes las respuestas a la vida y hacia dónde vamos? Si no las tienes ¿cómo piensas ser la primera de la clase?

Fanny estudia.

Todo en esta vida debe estar en control absoluto. Dos barras encerrando una incógnita arroja luz sobre su valor aunque no sepas realmente lo que vale esa X gigantesca. Al menos sabes que siempre será positiva. Dos barras encerrándome siempre indicarán que debo ser positiva.

A veces me dan crisis, cuando me salgo de los renglones, a veces me dan crisis.

El límite de X cuando tiende al infinito (cuyo símbolo es como un ocho dormido… dormida me gustaría estar) es igual a mi fortaleza. Jamás tenderé a ese valor porque paciencia tengo poca. Jamás estoy en paz con las variables en la vida: el tiempo es mi gran incógnita porque nunca se sabe hacia donde va. Un día estás arriba, sobre el eje coordenado y otras bajo él como si estuvieras bajo el mar, bajo tierra ahogado por los problemas de la vida diaria a los que no sé hacer frente. Me desconcentro y me siento a empaparme del olor de las páginas de los libros de páginas amarillas. Es un ritual; me siento en la biblioteca del campus junto a la playa, miro el mar que imagino detrás de las paredes del edificio y escucho las olas y la boca me sabe a verdad tautológica. La lógica es lo más importante de la vida. La lógica me guía y me ayuda a decidir. “Cero” para falso, vacío y la nada absoluta; “Uno” para verdad, decisión y acción. Los amigos de mis amigos son mis amigos, los enemigos de mis enemigos son mis amigos. “Una vaca vestida de uniforme” para recordar la macabra fórmula de la Integración por partes. La Mnemotecnia es la ciencia que me ayuda a recordar porqué estoy aquí. Me permite memorizar teoremas y corolarios, demostrar las ecuaciones del cálculo diferencial.

Señorita Fanny ¿Cuánto tarda una piscina en llenarse? ¿Diez horas? ¿Más? ¿Menos? ¿Y si la piscina tiene una fuga a razón de seis metros cúbicos de agua por hora? ¿Cuánto tardaría ahora en llenarse la misma piscina? ¿Puedo preguntar qué dimensiones tiene la dichosa pileta? ¿Para qué le sirve saber las dimensiones? Porque una vez llena – aunque tarde una eternidad en llenarse – poder arrojarme dentro de cabeza.

La velocidad relativa es fundamental para entender el camino que cada uno sigue. Ninguna magnitud es válida si no se compara con otra. ¡No me joda! ¿O sea que es verdad que debo ser competitiva para sobrevivir? Imagine que por la mañana usted coge el bus a la facultad para venir a clases a una velocidad de ochenta kilómetros por hora (a esa velocidad solo puedo decir que en cualquier momento nos podemos volcar y adiós competitividad y relatividad) En sentido contrario encontrará otro bus cargado de estudiantes vagos que vienen del sector de las discotecas y que van a casa a dormirla después de una noche de fiesta ¿Cuánto tardarán en encontrarse ambos autobuses? Lo importante, a mi entender no es saber en qué punto se encuentran si no qué pasará si se detienen en el mismo punto; me bajaré de uno y me montaré en el otro. Veré la vida desde el otro lado y esta vez me alejaré de esta Facultad que me está chupando los sesos.

Si pensamos que hay algo que la sujeta por las caderas (una cuerda tensa) y la hace girar concéntricamente alrededor de un punto fijo como si fuera usted una aguja de un reloj que cada vez se acerca más a su centro, hacia el origen del círculo ¿Qué pasaría? ¿A qué velocidad se movería usted? ¿Cómo mediría usted esa magnitud? ¿En unidades de longitud? ¿En unidades angulares? No lo sé. Yo sólo sé que tengo un dolor de cabeza concéntrico en la frente que de un momento a otro va a hacerme explotar y las agujas, la cuerda y todo el puñetero reloj saldrán volando por los aires.

Existen puntos de apoyo desde los cuales podemos calcular esfuerzos. ¿Puntos de apoyo? ¿Algo así como una familia? ¿De qué esfuerzos me está hablando? ¿Esta pregunta podemos dejarla en blanco? La retomaré cuando sepa en dónde apoyarme para no desmayar.

Si usted lanza un proyectil desde la azotea de un edificio muy alto (digamos quinientos metros, los suficientes para saber que si me arrojo de él a mitad de camino habré tenido un infarto) y sabiendo que describirá un movimiento parabólico simple ¿Qué distancia recorrerá en la horizontal? No lo sé. Esto la verdad que es lo que más he estudiado y ahora estoy en blanco. Sólo me importa escribir mi nombre sin salirme de los renglones.

En el cálculo diferencial sabemos que una integral doble ayuda a calcular el perímetro de un cuerpo geométrico. Basta saber la ecuación de la figura en cuestión y el valor inicial y final del sector a calcular ¿Y en mi caso? ¿Qué ecuación rige mi vida? ¿Cuáles son mis variables? ¿Cuáles mis constantes? ¿Los latidos de mi corazón son constantes o variables?

Si no sabe responder a la pregunta anterior no pase a la siguiente que habla de Integración triple para el cálculo de volúmenes. ¿Tiene claro que para responder a esta pregunta debe usted saber derivar? ¡Derivar! ¡Por supuesto que no sé derivar! Si lo supiera repartiría mi vida mucho mejor, estudiaría menos y disfrutaría más de mi familia y mis amigos. Aunque no sé qué tal me iría en ese caso. Cada vez que viene mi hermano pequeño a hablarme de que quiere casarse con su novia embarazada se me hace un nudo en el estómago como un resorte de constante K. Siempre ignoro sus problemas dándome la vuelta para seguir estudiando. Afuera en la calle todo el mundo vive. Adentro yo sigo a mi ritmo sabiendo que estoy perdiendo segundos de mi vida como las gotitas que caen por la ventana. En casa no puedo estudiar. Cojo mis cosas y tomo el autobús a la Facultad y de camino imagino las preguntas que vendrán mañana en el examen final del semestres.

Coeficiente dos. No es mi coeficiente, es el modo de evaluarte. Duplican tu nota. Te premian si te va bien, te joden la vida si te va mal.

Love will tear us apart again, love will tear us apart again…

No hay nada mas poderoso que la imaginación del ser humano. Los números imaginarios sirven para darnos cuenta que hay un valor nulo que les separa para que no se peleen constantemente. Es como una especie de Papa pacifista que separa a creyentes de no creyentes. Acabo de decir una estupidez del tamaño de una catedral ¿Os habéis dado cuenta?

El ser humano siempre ha necesitado dos cosas básicas: una es comparar en función a un punto de referencia (el cero) y la otra es creer que hay “algo” que controla eso para que no sea un caos y nos vayamos todos a la puta mierda. Para eso sirve el origen. Delante de él está todo lo bueno y aceptado socialmente: los números positivos, la gente sana, la gente famosa y productiva de este país. Por detrás; la gente apestada, estúpida, enferma, vaga, fea, sucia, pobre, maldita e inútil. Estadística para seres humanos.

La intriga del cero. Un punto en el infinito es un círculo de radio cero. Cero ideas, cero dolor, cero amaneceres, cero pasión por la vida. Cero. Nada. Nada. Nada.

Me desconcentro. Necesito las pastillas que olvidé en casa donde mis padres discutían. Salí de casa sin ganas de regresar.

¿Para qué sirve el Cálculo Infinitesimal? ¿Para qué la Óptica? ¿Para qué el Teorema Espectral de los Autovalores? ¿El cálculo me dirá que no sé hacer frente a mis problemas? ¿Que huyo sin cesar de ellos? Las integrales me arropan como si fueran dulces culebritas que se transforman una y otra vez en notas musicales. Cualquier cosa elevada a cero es siempre uno. Culebrita elevada a cero es siempre uno.

Verdadero. Verdadero. Falso. Verdadero.

Me sorprendo escribiendo fórmulas mnemotécnicas en la calculadora científica porque sé que es el único modo de poder memorizarlas. Yo no sé qué haré cuando tenga laboratorios el próximo semestre ¿Me quemaré con la pipeta del ácido sulfúrico en el brazo para recordar que es peligroso?

De pequeña aprendí los pronombres enclíticos. Me-te-se-lo-los-la-las-le-les. Ese día tuve algo parecido a mi primer orgasmo. Necesito bajarme de aquí… ¡Necesito un actebral!

Siempre tuve dudas con los números irracionales. Mi padre era uno de ellos.

Camino por la avenida sembrada de arbustos que lleva a la biblioteca y se me ha hecho de noche. Debería estar en casa como todo el mundo cenando con mi familia y yéndome a dormir como todos. Pero no. Sólo a mí se me metió estudiar una Ingeniería. Además en casa están ellos…

Señorita; entonces quedamos en que podríamos ver qué sucede si la aceleración es cero. ¡Lo sé, eso lo sé! Si la aceleración es cero significa que la velocidad es contante como constante es mi velocidad de caída en este agujero negro que la Física Cuántica no supo diagnosticar.

¡El Teorema de Laplace! ¡La integración triple! ¡Los eigen-valores! ¡Los problemas de máximos y mínimos! ¡Aplico Fourier! ¡Derivada con respecto al tiempo! ¡Calculo el campo magnético! ¡Aplico Mohr! ¡Todo está conectado!

Si me quedo quieta, con nulo movimiento, quizá me vengan a ver mis amigos. Esos que no sé si me recuerdan ¿Me vendrán a ver? ¿Me recordarán de cómo era de niña?

Me gustaría que me reconocieran. Me gustaría que me dieran un beso al verme. Todos habrán hecho sus vidas. Todos. Y yo estaré aquí, con mi libreta escribiendo cosas entre corazones, deseando volver a verles aunque quizá no recuerde sus nombres pero sus caras siempre me acordaré y de cómo me observaban cuando me desmayé en el piso de la Biblioteca.

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